Introducción

Los seres humanos necesitamos formar parte de un círculo como lo es la sociedad, también necesitamos vivir en armonía. Si bien todas las costumbres del ser humano se aprende del el núcleo familiar, forjan nuestra personalidad desde pequeños y la manera de convivir y ser hacía con los demás, de igual manera, al crecer y desarrollarnos nos desenvolvemos en otros círculos como lo es la escuela y las amistades, con el paso de los años también en el trabajo, lo cual esto también nos enseña a comportarnos de cierta manera, aprender de los demás y que sus enseñanzas y ejemplo tengan un impacto positivo en nuestras vidas para poder vivir en una adecuada armonía, el ser humano ante todo debe de ser digno, y respetar la calidad moral y humana en un sentido más sensible.

lunes, 28 de mayo de 2018

Moralida


Moralidad Definida
La moralidad habla de un sistema de comportamiento concerniente a estándares del buen y mal comportamiento. La palabra conlleva los conceptos de: (1) Estándares morales, concernientes al comportamiento; (2) Responsabilidad moral, en lo referente a nuestra conciencia; y (3) Una identidad moral, o una capaz de buenas y malas acciones. Sinónimos comunes incluyen ética, principios, virtud, y bondad. La moralidad se ha convertido en un tema complicado en el mundo multicultural en que vivimos hoy. Exploremos lo que es la moralidad, cómo afecta nuestro comportamiento, nuestra conciencia, nuestra sociedad, y nuestro destino final.


Moralidad y Nuestro Comportamiento
La moralidad describe los principios que gobiernan nuestro comportamiento. Sin estos principios vigentes, las sociedades no sobrevivirían por mucho tiempo. En el mundo de hoy, la moralidad es considerada frecuentemente como el pertenecer a un particular punto de vista religioso, pero por definición, vemos que ese no es el caso. Todo el mundo se adhiere a algún tipo de doctrina moral. 

La manera en que la moralidad se relaciona con nuestro comportamiento es importante en tres niveles: El renombrado pensador, erudito, y autor, C.S. Lewis los define como: (1) Para asegurar justicia y armonía entre los individuos; (2) Para ayudarnos a ser buenas personas a fin de tener una buena sociedad; y (3) Para mantenernos en una buena relación con el poder que nos creó. Basados en esta definición, está claro que nuestras creencias son críticas para nuestro comportamiento moral. 

El profesor Lewis dice que la gente más razonable concuerda con el Punto 1. Con el punto 2, sin embargo, comenzamos a ver que ocurren problemas. Considere la popular filosofía frecuentemente usada para excusar malas decisiones personales: "No estoy haciéndole daño a nadie, sólo a mí mismo." ¿Cómo podemos ser la gente buena que necesitamos ser si persistimos en tomar malas decisiones?, ¿y cómo no afectará ese resultado al resto de nuestra sociedad? Las malas decisiones personales sí hieren a otros. En el punto 3 es donde surgen los mayores desacuerdos. Mientras que la mayoría de la población mundial cree en Dios, o al menos en un dios, la pregunta de la Creación, como una teoría de orígenes, es debatida ardientemente en la sociedad de hoy. 

Un reportaje reciente en Psychology Today concluyó: "El vaticinador más significativo del comportamiento moral de una persona puede ser el compromiso religioso. La gente que se considera a sí misma como muy religiosa resultó la menos probable de engañar a sus amigos, a tener relaciones extramaritales, a hacer trampas en sus cuentas de gastos, o hasta a aparcar ilegalmente." Basados en este hallazgo, lo que creemos acerca de la Creación tiene un marcado efecto sobre nuestro pensamiento moral y nuestro comportamiento. Sin la creencia en un Creador, la única opción que parece quedar es el adherirse a los estándares morales que creamos para nosotros mismos. A menos que vivamos en una sociedad dictatorial, somos libres de elegir nuestro propio código moral. Pero, ¿de dónde proviene esa libertad? La opinión de muchos que no se adhieren a la Creación, es que la moralidad es una creación de la humanidad, diseñada para satisfacer las necesidades de las sociedades estables. Todas las especies vivientes están en un proceso de decisión entre la vida o la muerte, elegir qué hacer con el poder y/o la autoridad. Esto finalmente conlleva a un sistema de virtudes y valores. La pregunta es: ¿Qué pasa cuando nuestras decisiones entran en conflicto entre sí? ¿Qué pasa si algo que yo creo que necesito a fin de que mi vida continúe, tiene como consecuencia la muerte suya? Si no tenemos un estándar absoluto de la verdad, el caos y el conflicto serán el resultado, si se nos deja por cuenta propia.



Moralidad y Nuestra Conciencia
La moralidad afecta nuestras decisiones diarias, y esas decisiones están dictadas por nuestra conciencia. De nuevo, debemos decidir por nosotros mismos de dónde proviene la conciencia. Mucha gente tiene la idea de que la conciencia es un asunto de nuestros corazones, que conceptos del bien y del mal, y de justicia están "programados" en cada uno de nosotros. Esto coincide con los escritos de Pablo, el apóstol, quien señala que hasta aquellos que no creen en Dios, frecuentemente obedecen las leyes de Dios, como aparecen en los Diez Mandamientos: "Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos" (Romanos 2:14-15). De nuevo, aquellos que no creen en Dios se quedan con la única conclusión posible a que pueden llegar - que nuestras decisiones están basadas únicamente en nuestra necesidad de sobrevivir. Lo que llamamos nuestra conciencia, entonces, estaría basada en nuestro comportamiento adquirido, en vez de ser parte de un diseño divino.

Relación entre Ética y Moral


Se dice que un comportamiento es moralmente aceptable cuando se ajusta satisfactoriamente a lo prescrito por un conjunto de normas o bien llamado un código moral.

De esto se puede deducir el carácter fundamental de la moral: la imposición. La norma moral obliga un comportamiento al individuo, cuya desobediencia implica una desvalorización moral, y su obediencia un enriquecimiento.
De otro lado, la ética pretende dar explicación de las normas morales. Su origen social e histórico, su validez y fundamentación dentro de un sistema filosófico o religioso.
Entonces la ética será la teoría explicativa de la moral. Como no existe una moral universalmente aceptada, será la ética quien compare y explique los diferentes factores sociales o religiosos que dieron lugar a distintos sistemas morales.
Podemos decir que la ética será una teoría objetiva de la moral, mientras que ésta será un sistema subjetivo de normas. Se dice que la moral es subjetiva, por cuanto su validez depende de la aceptación que un sujeto haga de ella. Su validez será un problema de creencia.
En conclusión se puede decir que la ética es el estudio explicativo de las normas y la moral son las normas que regulan el comportamiento.

Moral primitiva

La moral primitiva se caracteriza por ser esencialmente colectivista y única. Esto quiere decir que reduce el individuo a su colectividad, y que es única para todos los individuos. En general, las sociedades primitivas son colectivistas: propiedad colectiva y hasta relaciones familiares colectivas.

Moral antigua

En este período se encuentran condiciones muy diferentes. La propiedad privada se ha desarrollado por completo, y por lo tanto, también las clases sociales. Las sociedades son mucho más numerosas y por ello, sus necesidades son mayores. De ahí que las guerras entre ciudades y estados rivales comiencen a hacerse frecuentes, y como resultado de ellas, aparezcan los prisioneros de guerra, reducidos a esclavos.
El poder en general, administración política y militar, la producción intelectual y artística, quedo en manos de las clases superiores. De esto entonces surgen dos fuentes de la moral. Una para los amos, que era además dominante, y otra para los esclavos.
Para los esclavos encontramos valorado positivamente aquellos rasgos de su situación: obediencia, sufrimiento y humildad, entonces podemos deducir que lo que es bueno es lo que beneficie a la clase dominante.

Moral feudal

La estructura antigua y la feudal son muy semejantes. Lo que en la primera era amo y esclavo, en la segunda fue señor y siervo. Si bien que el señor, no podía vender al siervo, ni disponer con la misma facilidad de su vida y familia, sus derechos sobre este eran en todo caso muchos.
Entonces la moral del señor, será igualmente individualista y dominante. Además influida por la ideología religiosa que le enfoca hacia la salvación celestial. El honor, entendido como el deber por el deber, los mandamientos religiosos hábilmente acomodados a sus conveniencias, y la rígida diferencia de clases, son los preceptos morales dominantes.
De otro lado el siervo, se encuentran valores como la humildad, pobreza y la obediencia, que sinceramente llevados en la tierra, serian ampliamente premiados en el cielo.

Moral burguesa

Estando el sistema interesado en que el mayor numero de personas produzca la mayor cantidad de riqueza posible. La nueva moral exaltará la libertad del individuo. Se pensara ahora al como un ser con la capacidad de ser por si mismo, independiente de su origen de nacimiento.
Se tiene entonces, una moral individualista, igualitaria y defensora del beneficio económico y su propiedad.
Este nuevo sistema, vera con buenos ojos y alabara que, una sola persona y gracias al trabajo de muchos otros, logre ganancias superiores a la de las demás gentes. Son las relaciones entre industria y obrero.

Progreso social

Para hablar de progreso o retroceso social, primero seria necesario determinar unos objetivos ideales. Según el acercamiento o alejamiento a estos de los sistemas sociales, se diría que hay un progreso o retroceso.
Primero, quede claro que tales objetivos sociales serian los ideales, o más deseables,
Por cuanto podrían mejor que otros satisfacer la naturaleza humana. Podemos decir que progreso significa paulatino acercamiento al ideal.
En conclusión entonces, el criterio de progreso o retroceso depende de aquellos objetivos ideales que se acepten como mejores representativos de la naturaleza humana.

Progreso moral

Habrá progreso o retroceso moral, cuando los sistemas morales permitan o impidan la realización de tales objetivos en las relaciones sociales. En todo caso, ha de tenerse en cuenta que un sistema moral cualquiera no es la causa de su respectivo sistema social, sino su consecuencia. Por ello todo sistema moral, en principio es bueno; ya que siendo producto de un sistema social responderá a las tendencias o intereses del mismo.
Pero, ¿qué es la decadencia moral?, existe en la historia de toda sociedad, momentos en que las estructuras antiguas se descomponen para dar paso para otras nuevas. En ese intermedio, coexisten las normas morales que respondían a las antiguas estructuras sociales, con las nuevas normas para la nueva forma de sociedad que se abre paso.
Entonces para aquellos que aun permanecen dentro de los valores tradicionales, los nuevos representaran una decadencia o degeneración. Para quienes ya participan de los valores que comienzan a imponerse estos son un progreso.


Relación entre Cultura y Normas


La cultura es un sistema de normas, porque define las formas en que los miembros de una sociedad deben hacer las cosas, y determina las reglas de conducta. Las normas pueden ser de varias clases: valores, costumbres, tradiciones, instituciones y leyes. Veamos de qué se trata.

Las costumbres: Las costumbres son las formas habituales, comunes y usuales en que un grupo hace las cosas. Los miembros de una sociedad aprenden estas formas y las pasan a las generaciones sucesivas. Las nuevas generaciones absorben las costumbres de diversas maneras: mediante la enseñanza intencionada, a través de la observación, y por la participación en la vida cotidiana.Existen numerosas costumbres dentro de una misma sociedad, que los miembros fueron adquiriendo entre muchas posibilidades: cómo obtener el sustento de la naturaleza, de qué forma distribuir los frutos del trabajo, cómo conseguir un relacionamiento agradable con los demás, etc. Son parte de las buenas maneras y los comportamientos educados.

Las tradiciones:
Las tradiciones son las ideas vigorosas de lo bueno y lo malo que exigen unos actos y prohíben otros. Son costumbres que los individuos de una sociedad deben seguir porque se las considera esenciales para el bienestar del grupo. Se perpetúan y se convierten en sagradas; cuestionarlas es indecente y violarlas, intolerable.

Existen numerosos actos que las tradiciones prohíben, no necesariamente por ser injuriosos, sino porque las creencias las condenan. Son los tabúes, que pueden referirse a alimentos, el lenguaje, etc. En estos casos, las creencias no tienen fundamentos, pero encuentran justificaciones en el grupo.
Los tabúes relativos a los alimentos excluyen, por ejemplo, a ciertos animales por considerarlos impuros (los cerdos, para los antiguos judíos) o sagrados (la vaca, para los hindúes). En cuanto al lenguaje, existen ciertas palabras consideradas obscenas. También están los tabúes relativos a las modestias, como los que prohíben mostrar algunas partes del cuerpo: el rostro, la muñeca, el busto, etc.

Las instituciones:
Las instituciones son un sistema organizado de relaciones sociales que expresan ciertos valores y procedimientos comunes y satisfacen determinadas necesidades básicas de la sociedad. En las sociedades complejas, existen cinco instituciones básicas: la familia, la religión, el gobierno, la educación, y la organización económica. Estas instituciones constituyen normas culturales formales; es decir, forman un sistema obligatorio de creencias y comportamientos.

Una institución incluye: 

1. Una serie de normas de comportamiento sumamente uniformado.

2. Una serie de tradiciones, actitudes y valores.

3. Un conjunto de rituales, ceremonias, símbolos y accesorios.

Las leyes
Las leyes son normas jurídicas que sirven para reforzar las tradiciones. Muchos miembros de una sociedad obedecen las tradiciones porque quieren hacer lo correcto; sin embargo, algunas personas no las observan y deben ser obligadas a someterse mediante la amenaza de un castigo legal.

Las sociedades aprueban, a veces, leyes que no armonizan realmente con las tradiciones. En casos así, su cumplimiento se hace más difícil. Un ejemplo actual sería el cultivo y la posesión de la coca, tradición de algunos nativos por una parte y prohibición legal por otra.

Los valores

Los valores son ideas acerca de si las experiencias son o no importantes en términos morales. Orientan los juicios y el comportamiento de las personas en una sociedad, y varían de una sociedad a otra. Por ejemplo, la puntualidad, la competencia y el progreso son valores importantes para una cultura, mientras que para otras carecen de sentido. Para algunos, escuchar la novena sinfonía de Beethoven tiene un gran valor, para otros, es aburrido y frustrante. El cambio de los valores afecta las costumbres y las tradiciones. La permisividad sexual, por ejemplo, cambió las costumbres del noviazgo, el matrimonio y las pautas de vida intrafamiliar. 

Moral

El término «moral» tiene un sentido opuesto al de «inmoral» (contra la moral) y «amoral» (sin moral). La existencia de acciones y actividades susceptibles de valoración moral se fundamenta en el ser humano como sujeto de actos voluntarios. Abarca la acción de las personas en todas sus manifestaciones, además de que permite la introducción y referencia de los valores.
Los conceptos y creencias sobre la moral llegan a ser considerados y codificados de acuerdo a una culturareligión, grupo, u otro esquema de ideas, que tienen como función la regulación del comportamiento de sus miembros. La conformidad con dichas codificaciones también puede ser conocida como moral y se considera que la sociedad depende del uso generalizado de esta para su existencia.
Hay diversas definiciones y concepciones de lo que en realidad significa la moral, y esto ha sido tema de discusión y debate a través del tiempo. Múltiples opiniones concuerdan en que el término representa aquello que permite distinguir entre el bien y el mal​ de los actos, mientras que otros dicen que son solo las costumbres las que se evalúan virtuosas o perniciosas.
El concepto de moral se diferencia de la filosofía moral o ética en que esta última reflexiona racionalmente sobre los diversos esquemas morales con la finalidad de encontrar principios racionales que determinen las acciones éticamente correctas y las acciones éticamente incorrectas, es decir, la ética busca principios absolutos o universales, independientes de la moral de cada cultura.
Historia
Todas las sociedades tienen un conjunto de conductas, que son el núcleo de una concepción moral ampliamente compartida por los individuos del grupo. En Occidente han sido particularmente importantes la concepción moral de las religiones como el judaísmo, y el cristianismo. En Oriente el confucianismo o el budismo también han ejercido un fuerte influjo en el núcleo moral de sociedades asiáticas.
Si bien es frecuente remontar la reflexión moral occidental, a lo dicho por las escuelas grecorromanas, donde la moral se enseñaba en forma de preceptos prácticos, la reflexión moral fue particularmente importante en la antigüedad egipcia a juzgar por la gran cantidad de textos de carácter moral que han sobrevivido. En la antigüedad grecolatina, se elaboraron numerosos textos tales como las Máximas de los siete sabios de Grecia, los Versos dorados de los poetas de Grecia; o bien en forma de apólogos y alegorías hasta que después se revistió de un carácter filosófico.
Los antiguos romanos concedían a las mores maiorum (‘costumbres de los mayores’, las costumbres de sus ancestros fijadas en una serie continuada de precedentes judiciales) una importancia capital en la vida jurídica, a tal grado que durante más de dos siglos (aproximadamente hasta el siglo II a. C.) fue la principal entre las fuentes del derecho. Su vigencia perdura a través de la codificación de dichos precedentes en un texto que llega hasta nosotros como la Ley de las XII Tablas, elaborado alrededor del 450 a. C.
Ocupa importante lugar en las enseñanzas de PitágorasSócratesPlatónAristótelesEpicuro y, sobre todo, entre los estoicos (CicerónSénecaEpictetoMarco Aurelio, etc.). Los neoplatónicos se inspiraron en Platón y los estoicos cayeron en el misticismo. Los modernos han profundizado y completado las teorías de los antiguos.
Orígenes de la moral
Muchos científicos creen que la ética es un producto de la selección natural, que se considera que ha conservado comportamientos sociales favorables al éxito evolutivo de los grupos. Las sociedades animales muestran muchos ejemplos de cohesión basada en la sumisión instintiva a lo que parece ser leyes no escritas. Los grupos primitivos antepasados de la especie humana tenían sin duda una organización de este tipo que, con el desarrollo de las facultades cerebrales, se transformó progresivamente en la institución de legislaciones explícitas, y en el respeto a las mismas. Las sociedades que se otorgaron leyes y las aplicaron resultaron ser más capaces de sobrevivir y proliferar que las libradas a la anarquía y a la competencia salvaje entre sus miembros.
Esta idea la amplió Edward O. Wilson, biólogo de Harvard, bajo el nombre de sociobiología, para que abarcara todo el tejido social humano. Según Wilson, que ha resumido sus puntos de vista en una importante obra, Consilience,​ todo nuestro sistema de valores, incluyendo las creencias, virtudes y normas relacionadas con ellas, es producto de la oportunidad evolutiva. El sistema existe simplemente porque resultó ser útil para el éxito evolutivo de los grupos que lo practicaron.
Muchos filósofos y científicos sociales se han opuesto vigorosamente a la sociobiología por diversas razones. Algunos ven en ella vestigios del darwinismo social, la posición empírico-lógica que defendió, especialmente, el filósofo inglés del siglo XIX Herbert Spencer, para justificar, sobre la base de la teoría de Darwin, los excesos del laissez faire ("dejar hacer") económico. En opinión de otros, la sociobiología exagera el papel del determinismo genético, en detrimento de las influencias ambientales, y promueve las discriminaciones raciales y sociales. En definitiva, la tesis de un origen natural de la ética no es aceptada, evidentemente, por los que creen que las normas morales fueron dictadas por el dios judeocristiano cuando entregó a Moisés las tablas de la ley en la cumbre del monte Sinaí.
Dejando de lado estas polémicas cargadas de ideología, ocurren dos reflexiones sencillas. En primer lugar, es difícilmente discutible que las sociedades sometidas a las leyes tuvieran mayor éxito que las sin ley. Por otro lado, la antropología comparada demuestra claramente que las leyes varían según los pueblos y las épocas. De modo que la selección natural desempeñó un papel; pero lo que ésta promovió fue la existencia de leyes, no necesariamente los detalles de su contenido.
Sea cual sea el origen de nuestro comportamiento ético, existen buenas razones para creer que, con el desarrollo del cerebro, la moral ha evolucionado progresivamente desde una forma puramente pragmática y utilitaria hasta una concepción más abstracta del bien y del mal. La mayoría de las civilizaciones distinguen entre las legislaciones, dictadas por consideraciones de convivencia, y normas éticas, basadas en valores absolutos. Estas siguen siendo arbitrarias en cierta medida, como demuestran, por ejemplo, los principales debates sobre bioética. Pero la distinción misma entre el bien y el mal parece hallarse profundamente en la naturaleza humana.
Enfoques relativos a la moral
Moral filosófica
Habitualmente, se usa el término "moral" para referirse a una serie de preceptos, valores, permisos e ideales con los que un grupo humano se guía en una determinada época histórica. También puede referirse al código personal de conducta de alguien. "Moral", con mayúscula, se utiliza para referirse a una disciplina filosófica, la Filosofía Moral, que se ocupa de reflexionar acerca de nuestros códigos morales.
Moral y ética
Varios autores consideran como sinónimos a estos términos debido a que sus orígenes etimológicos son similares y remiten al carácter propio de los hábitos de un grupo. Sin embargo, en otros contextos se utiliza el término "Ética" para referirse a la Filosofía Moral, mientras que "moral" se refiere a los diferentes códigos de comportamiento concretos. Algunas posturas conciben la ética como el conjunto de normas sugeridas por un filósofo o proveniente de una religión, en tanto que a «moral» se le designa el grado de acatamiento que los individuos dispensan a las normas imperantes en el grupo social. No todos acuerdan con dicha distinción, y por eso en un sentido práctico, ambos términos se usan indistintamente, y a menudo no se distingue entre los dos conceptos, haciéndolos equivalentes.
El matiz que las delimita está en la observación o aplicación práctica de la norma que entraña el mandato ético. Por ello, la norma ética siempre será teórica, en tanto que la moral o costumbre será su aplicación práctica. Según este punto de vista, la moral se basa en los valores que dicta la conciencia, que a su vez, está basado en costumbres aprendidas. Dicho punto de vista dice que la moral no es absoluta o universal, ya que su vigencia depende de las costumbres de una región, de aquí vendría el relativismo cultural. El valor es, pues, el núcleo de toda moral. Cada persona tiene unos valores determinados, igualmente como tiene una cultura que lo identifica.
Por otra parte, la universalidad de algún sistema moral es uno de los objetivos de la ética-objetiva cuyo contenido o efecto no se considera relativo ni subjetivo, sino efectivo y aplicable para todo hombre racional bajo un contexto determinado, siempre y cuando el agente capaz de comportamiento pueda actuar de manera racional, entendido como aquello en lo que todos los seres humanos puedan estar de acuerdo cuando decidan buscar un comportamiento moral específico que se juzgo "de bien" o "correcto", que mantenga o cause aceptable calidad de vida o evite alguna consecuencia inconveniente, y que surja a causa de la repetición de ciertos comportamientos probables para la humanidad. Immanuel Kant ―a través de su imperativo categórico― hizo el intento de dar bases a una moral objetiva nacida de la razón y más allá de la religión. Una de las principales objeciones que se oponen a sus razonamientos, es el uso obligatorio de la verdad y del deber con exclusión del sentir.
La crítica que hace Friedrich Nietzsche a la moral y la ética subraya que los códigos morales y las éticas que estudian o fundamentan estos códigos morales se presentan como desveladoras de profundas verdades sobre el ser humano.
Es famoso su análisis de la moral cristiana en el que manifiesta cómo los valores cristianos, por ejemplo, la humildad, o la compasión, se basan realmente en la hipocresía y en el resentimiento (según su teoría). Los valores morales son estratagemas de dominio de unos hombres para otros. Pero ninguna moral y ninguna ética reconocen esto pues es esencial para ellas el ocultarlo. Para descubrir esas ocultaciones propone Nietzsche un método que él llama "genealógico". Emprende una "genealogía de la moral". Se trata de hacer análisis psicológicos y de uso del lenguaje a partir de textos éticos y morales y de observaciones de conductas morales. Para Nietzsche en su obra La genealogía de la moral nos dice que: las morales y las éticas que hacen pasar por "verdaderos" y "universales" unos valores son "morales de esclavos". Su propuesta entraña la total libertad creativa de cada hombre en el más estricto sentido, en un sentido parecido al que se aplica cuando se habla en el arte contemporáneo de la libertad de un artista. La "moral de señores" rechaza elaborar un elenco de valores exigibles a los demás. Cada hombre ha de realizar sus deseos y dejar que también se expresen los deseos de los demás, sin códigos verdaderos previos.
Teología moral
En el cristianismo hay un área de estudio teológico que considera la moral como la determinación de lo que dicta lo malo y lo bueno. En esta área, el mal moral es entendido como el pecadoinjusticiamaldad, aquello que se opone a al bien moral, entendido como la voluntad de Dios, lo santo, la justicia, la bondad. Esta creencia, propia de la fe cristiana, considera los actos inmorales como ofensas hacia Dios, que conllevan la separación entre el hombre y Él, y que rompen el orden necesario para vivir.
Los cristianos sí consideran a la moral como algo universal, ya que en la biblia se describe que todos los hombres (incluso los gentiles) tienen una ley escrita en sus corazones una ley natural que fue dada por Dios, que es manifestada como una moralidad innata, y que constituye la raíz espiritual de la consciencia humana.
También se considera que la existencia de la inmoralidad, como un fenómeno, es resultado del libre albedrío del hombre, por el cual Dios dio al ser humano la capacidad de decidir o elegir libremente entre el bien y el mal, y así mismo, entre la bendición o maldición.
Moral objetiva
Al conjunto de normas morales se le llama moralidad objetiva, porque estas normas existen como hechos sociales independientemente de que un sujeto quiera acatarlas o no. Los actos morales provienen del convencimiento de que el actuar de un individuo siempre se realiza por ciertos fines y que todo el que hace algo, lo debe hacer con un fin, a menos que no controle su razón, como ocurre en variadas situaciones. Sin embargo, las realidades sociológicas sugieren que las personas suelen actuar por inercia, costumbre, tradición irrazonada o la llamada «mentalidad de masa».
Opuesto a esta postura de auto-justificación está la aceptación, por parte del individuo, de su responsabilidad. Usando los valores morales puede convertirse en el artífice de su propio destino o de un mejor destino.
A lo largo de la historia, y de las diferentes culturas, han existido distintas visiones de la moral. Generalmente, la moral es aplicada a campos en los cuales las opciones realizadas por individuos expresan una intención relativa a otros individuos; incluso no miembros de la sociedad. Por lo tanto, existe una disputa académica sobre si la moral puede existir solamente en la presencia de una sociedad o también en un individuo hipotético sin relación con otros. La moralidad se mide también cuando la persona está sola, no siendo observada por nadie, por ejemplo, en situaciones donde se requiere tener mucha integridad.

La Ética

A lo largo de la historia ha habido diversas maneras de entender la ética y distintas propuestas morales orientadoras de la vida humana. Es posible decir que la ética es la parte de la filosofía práctica que se ocupa del hecho moral y de los problemas filosóficos que nacen de la conducta humana. La ética se dedica al estudio de los actos humanos, pero aquellos que se realizan por la voluntad y libertad absoluta, de la persona. Todo acto humano que no se realice por medio de la voluntad de la persona y que esté ausente de libertad, no forma parte del campo de estudio de la ética. La ética, por tanto, no inventa la vida moral, sino que reflexiona sobre ella. Desde la perspectiva del discurso moral existe la presunción, además, de que el ser humano es en cierto modo libre. Esta consideración deja abierto el campo de posibilidades de actuación de los seres humanos. En el ejercicio de esa libertad se producen conflictos que constituyen la clave de la vida moral y sobre los que la ética, como reflexión teórica, trata de dar luz, para encauzar adecuadamente la praxis, la acción humana.

Significado y objeto

La palabra ética proviene del latín ethĭcus, y este del griego antiguo ἠθικός transliterado como ēthikós. Según algunos autores, es correcto diferenciar êthos, que significa «carácter», de ethos, que significa «costumbre», pues «ética» se sigue de aquel sentido y no es éste.
Según una corriente «clásica», la ética tiene como objeto los actos que el ser humano realiza de modo consciente y libre (es decir, aquellos actos sobre los que ejerce de algún modo un control racional). No se limita solo a ver cómo se realizan esos actos, sino que busca emitir un juicio sobre estos, que permite determinar si un acto ha sido éticamente bueno o malo.
Fernando Savater, en el primer capítulo de su libro Ética para Amador («De qué va la ética»), define la ética como «el arte de vivir, el saber vivir, por lo tanto el arte de discernir lo que nos conviene (lo bueno) y lo que no nos conviene (lo malo)».
Ello implica establecer una distinción entre lo que sea bueno y lo que sea malo desde el punto de vista ético, y si el bien y el mal éticos coinciden o no con lo que serían el bien y el mal en sí.

Límites con disciplinas adyacentes

La ética se relaciona con la antropología, el derecho, con la Ley, y con ciencias empíricas que estudian el comportamiento humano, como la sociología y la psicología.
Un autor define ética del siguiente modo: «Ética (del griego ethika, de ethos, «comportamiento», «costumbre»), principios o pautas de la conducta humana, a menudo y de forma impropia llamada moral (del latín mores, «costumbre»)».
La palabra ética proviene del griego êthikos («carácter»). Se trata del estudio de la moral y del accionar humano para promover los comportamientos deseables. Una sentencia ética supone la elaboración de un juicio moral y una norma que señala cómo deberían actuar los integrantes de una sociedad. Por profesión se entiende una ocupación que se desarrolla con el fin de colaborar con el bienestar de una sociedad. Para realizar dicha labor es necesario que el profesional (persona que ejerce la misma) actúe con responsabilidad, siguiendo los requisitos que la ley vigente plantee para el desarrollo de esa actividad.
La ética profesional pretende regular las actividades que se realizan en el marco de una profesión. En este sentido, se trata de una disciplina que está incluida dentro de la ética aplicada ya que hace referencia a una parte específica de la realidad.
Cabe destacar que la ética, a nivel general, no es coactiva (no impone sanciones legales o normativas). Sin embargo, la ética profesional puede estar, en cierta forma, en los códigos deontológicos que regulan una actividad profesional. La deontología forma parte de lo que se conoce como ética normativa y presenta una serie de principios y reglas de cumplimiento obligatorio.